BIENVENIDOS A ESTE RINCÓN POÉTICO

"Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol- en verano- y se calla". A. González.



En esa tranquilidad os invito a acompañarme en este paseo literario que todos juntos vamos creando.







domingo, 14 de marzo de 2010

LIFE VEST UNDER YOUR SEAT



Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.


Poema en audio: Life vest under your seat de Luis García Montero por Luis García Montero

6 comentarios:

Marian dijo...

¡ Qué difíciles son casi siempre las despedidas¡¡¡
En esta ocasión al poeta se le agolpan las emociones y nosotros palpamos el ambiente del avión con la nostalgia por dejar a su amor en Manhattan.
No quiere despedidas, mejor guardar el recuerdo del ser querido en los lugares de siempre.Todo se agolpa en su cabeza. Todo le lleva a su recuerdo. Angustia por la separación y esperanza de reencuentros: me tienes que llamar¡¡¡ El avión despega...

Anónimo dijo...

Hablando de despedidas... Este fin de semana hemos despedido a uno de los grandes de nuestra literatura y me ha sorprendido que no se haya hecho mención en un blog que se precie de literario.
Sin pretender que suene a comparación ni a crítica, aprovecho este poema para hacer un homenaje simbólico a Miguel Delibes. La tecnología, el progreso, la ciudad, el inglés, lo extranjero... que aparecen en el poema; frente a la naturaleza, lo rural, el campo, el castellano, Castilla... en la obra de Delibes.

Gracias, Miguel Delibes, por tantas historias que dejas aquí. Buen viaje.

Marian dijo...

¡Cuánta razón tienes, anónimo¡ Y no te creas que no me ha costado no decir nada de él en estos días. El viernes lo dedicamos a hacerle un homenaje en el centro Las salinas y todo necesita su tiempo. El fin de semana me ha resultado imposible conectarme.
Desde VAlladolid se le lloró porque le queriamos, y aunque no hayamos estado a la altura estos días espero encontrar las palabras oportunas, aunque sea con retraso.
Te doy las gracias por tu sensibilidad literaria y que la compartas con nosotros.

Delibes forma parte de mi juventud y lectura recurrente en muchas ocasiones. A todos nos ha hecho un poco mejores.

Gracias de nuevo.

Sarita Lorena Rivera Romero dijo...

Me alegro de la vivencia de anónimo, !que sensibilidad!, cuando recuerdo a Miguel Delibes y siento sus "Santos Inocentes", la Andalucía de los "señoritos", el campo con su poder cinegético,como fotografia la vida, que pena pues era verdad lo que describía.
Este poema no me transmite casi nada solo una persona que quiere despedirse de su amada, creo que le falta fuerza.

Anónimo dijo...

La muerte de Delibes despierta en mí la nostalgia del descubrimiento del mundo rural y Castilla, sus pasisajes, sus olores, sus sabores Y sus historias, algo que ya me enseñaron los hombres del 98 pero fue Delibes el que me llenó de sentimientos como la ternura y el respeto por la tierra. Muy diferente es el ambiente que se refleja en este poema, un avión despegando, las instrucciones de la azafata, el cielo de Manhattan, y el recuerdo de alguien, una cena, una despedida. Quizás estos pensamientos fragmentarios que se intercalan con las instrucciones a los pasajeros se parezcan estructuralmente a las reflexiones del monólogo de Cinco horas con Mario, ambos son una despedida, aunque una está llena de reproches y la otra de melancolía, pero creo que lo que más les une es la técnica : pensamientos que se transcriben en voz alta.

candela dijo...

Marian, sí que está el poema titulado "El chaleco salvavidas bajo el asiento", lo que pasa que el título está en inglés! Mil gracias por todo lo que has organizado para que el encuentro con Luis G. M. haya sido tan especial, tan entrañable y tan ameno!. Ya sabes, ahora que tienes experiencia, el miércoles próximo, otro, otro, otro!!!!! Enhorabuena!

 
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