nos regala su luz de
despedida...
Todavía no ha terminado el día. Todavía puedo REGALAR este poema a CANDELA en el día de su cumple. ¡ Qué menos quye regalarte un atardecer, esa última renuncia que el cielo nos regala cada día!
Creo que mereces muchos más poemas, muchos más regalos... el mío es éste.

El cielo de la tarde
nos regala su luz de despedida...
Van pasando las horas
con esa lentitud de lo que no sucede,
de reloj detenido,
de espera,
de quietud,
de calma irresistible
de noche que se anuncia.
El cielo de la tarde,
cuando ya no esperamos
que nada nos ocurra,
nos regala su última renuncia.
MARISA PEÑA




