BIENVENIDOS A ESTE RINCÓN POÉTICO

"Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol- en verano- y se calla". A. González.



En esa tranquilidad os invito a acompañarme en este paseo literario que todos juntos vamos creando.







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sábado, 21 de diciembre de 2013

J.HIERRO: "un sueño no puede volver otra vez a soñarse".11 AÑOS DE SU MUERTE

José hierro moría un 21 de diciembre hace ya 11 años. Cualquier momento es bueno para releer sus versos, pero una tarde como la de hoy, pensando en el poeta que me ha acompañado muchas tardes como esta, es perfecta para darnos cuenta de cómo el tiempo no recupera pasados, pero nos forma para el presente. 
Os dejo un poema. Podría haber elegido otros cientos, pero ... este ha sido hoy,  con esta luz, en esta tarde...



Luz de tarde

Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme.

Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres
la apariencia tranquila del aire,
esas olas que mojan mis pies de crujiente hermosura,
el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde,
ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos,
cuando ya no esperaban que un beso de amor las rozase...

Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como ésta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.

De "Alegría" 1947
José hierro  ( 3 abril 1922-21 dic 2002)

miércoles, 11 de abril de 2012

10 AÑOS YA SIN JOSÉ HIERRO, PERO NO SIN SU POESÍA.



EL MUERTO
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.
Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores;
yo querría poner primavera en sus manos.)
¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado  una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.
Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.
José Hierro, 1947


Este año se cumple el 90 aniversario del nacimiento de José Hierro y el décimo de su fallecimiento. El Centro de Poesía José Hierro de Getafe realizará durante todo el año una serie de actos conmemorativos en su honor. Hoy se ha conocido el porgrama de actividaes que se desarrollarán a lo largo del año y que  posteriormente será publicado en la página web de la sede de Getafe.
José Hierro pertenece a la primera generación de los años 50, junto a Caballero Bonal, Ángel Valente o Ángel González. Nacido y fallecido en Madrid, sin embargo la mayor parte de su vida transcurrió en Cantabria. Encarcelado durante cinco años por ayudar a su padre, preso político, tras la Guerra Civil, sobrevivió con trabajos alejados de su vocación artística, ya clarísima: fundó y dirigió varias revistas, participó en tertulias literarias...
Pero, sobre todo, escribió y pintó. Fue elegido miembro de la RAE, aunque no le dio tiempo a leer su discurso de ingreso. Entre sus premios se cuentan el Adonais (1947), Nacional de Poesía (1953 y 1999), de la Crítica (1958 y 1965), Príncipe de Asturias de las Letras (1981), Nacional de las Letras Españolas (1990), Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1995) y Cervantes (1998). Y entre sus obras, por supuesto, destacamos Alegría (1947), Quinta del 42 (1952), Libro de las alucinaciones (1964) y Cuaderno de Nueva York (1998), el mayor superventas de la poesía española reciente.
En este año conmemorativo se espera publicar un libro con sus dibujos.
Un poeta, una vida. Sus poesías, mil vidas.

viernes, 10 de diciembre de 2010

OTOÑO.



Otoño de manos de oro.
Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino.
Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.
Ceñido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos.

Otoño, de manos de oro:
con el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,
sin espigas ni espinas que puedan herir la mañana,
con el alba que moja su cielo en las flores del vino,
para dar alegría al que sabe que vive
de nuevo has venido.
Con el humo y el viento y el canto y la ola temblando,
en tu gran corazón encendido.

JOSÉ HIERRO
De "Quinta del 42" 1952

miércoles, 27 de octubre de 2010

PASEO




Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.
¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!
Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.
Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.
Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!
Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.
Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.
Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.
Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.
De "Quinta del 42" 1952
 
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