BIENVENIDOS A ESTE RINCÓN POÉTICO

"Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol- en verano- y se calla". A. González.



En esa tranquilidad os invito a acompañarme en este paseo literario que todos juntos vamos creando.







viernes, 20 de marzo de 2015

ECLIPSE CON RIMBAUD DE JUAN CARLOS MESTRE PARA EL IES LAS SALINAS DE SESEÑA. EN MI RECUERDO.




He pasado la mitad de mi vida en la oscuridad.
He descargado camiones de oscuridad.
He bebido toda la oscuridad.
He dormido con la oscuridad.
He amado la oscuridad y me he acostado con ella.
He tocado las piedras de la oscuridad hasta herirme las manos.
He repetido tu nombre en la oscuridad.

Los pescadores cantan en la niebla de la oscuridad.
Los jóvenes sin vida están despiertos en la oscuridad.
Los músicos y las rameras guardan su corazón en la oscuridad.

He soñado con la oscuridad la mitad de mi vida.
He hospedado mi juventud en el cáñamo de la oscuridad.
He desnudado a la oscuridad y gozado con ella.
He acariciado con dedos de pastor el sexo de la oscuridad.

La oscuridad es la oración de los acordeones nublados.
La oscuridad vive en las palabras que descifran la muerte.
La oscuridad habita los suburbios de la belleza.

Dad de ladrar al perro de la oscuridad.
Oíd la lepra sagrada de la oscuridad.
"La casa roja" - Juan Carlos Mestre
Calambur: Madrid, 2008.




Un día como hoy,  20 de marzo, con un eclipse total de Sol,  que aunque prometía mucho, las nubes no nos han dejado disfrutar de su oscuridad  y de su magia, como hubiéramos deseado, sólo se me ocurre leer y releer este poema. Yo  os propongo UN ECLIPSE CON RIMBAUD, del poeta Juan Carlos Mestre, poeta y artista visual nacido en Villafranca del Bierzo en León. 
En estos días, el miércoles 25 visitará el IES LAs Salinas de Seseña, donde los alumnos, afortunados sin duda, podrán disfrutar de su compañía, de su poesía y de su arte en general. Me muero de envidia, pensando que me encantaría estar allí. Deseo a todos mis antiguos compañeros una mañana llena de magia y de poesía, de luz y de frecura que nos haga recordar que la poesía, la palabra en definitiva es la única arma capaz de mantenernos con vida. A mi amigo Paco le doy las gracias por mantener vivo el hilo conductor de estos encuentros, por compartir  conmigo emociones que se sienten y no se explican. Gracias Paco, gracias amigo. 

Hoy, además, se iba a producir uno de esos encuentros de viejos compañeros de viaje, viejos amigos,  a los que también nos  une la palabra y la poesía en los barrios oscuros de las ciudades despiertas. Pero la luna nos ha jugado una mala pasada  y lo ha impedido. ¡Será juguetona la tía!!! 
El caso es que para esta ocasión, y siguiendo con la visita de Juan Carlos Mestre, yo les había preparado una pequeña sorpresa a todos ellos, pero el Madrid vestido de flores para recibir a la primavera se ha tornado gris, ventoso y frío. Y solitario. Y no habrá encuentro. Y no habrá poesía, por hoy. 
¡ O sí!!. 
El caso es que a falta de su compañía, les dedico este EQUINOCCIO DEL DESCONSOLADO, que así es como me siento por no poder verlos, y que les tenía guardado para esta noche, de Juan Carlos Mestre, de quién si no. 

A principios de la primavera insiste en regresar el invierno
y las que son jóvenes se desvanecen en el abandono:
una cajita con tablas cuyo significado solo el carpintero conoce. 
A principios del invierno regresa el calor del verano
y las que murieron demasiado jóvenes reaparecen 
con sus gafas gruesas para terminar de leer el mismo libro. 
Esto sucede porque donde hay amargura tampoco hay esperanza
y el cementerio es pequeño como las urnas de la democracia
y los armarios donde bien dobladas se guardan las sábanas. 
A principio de otoño toca la puerta el final del invierno
y los que nunca pensaron en irse salen a dar una vuelta
por el bosque del que todos están siempre yendo y viniendo. 
Guardan sus vasos en la alacena y se quitan el barro de los zapatos 
pues los que se han ido y las que nunca más escribirán cartas ya no se buscarán bajo la mesa ni se peinarán para atrás en domingo. 
Al comenzar el invierno como si nada le fuera difícil 
aunque parezca mentira reaparece como si nada la primavera
y los laureles se abrazan y el viento da portazos en las casas vacías.  



Juan Carlos Mestre, La bicicleta del panadero. 

A toda esta panda de locos que me han acompañado tanto tiempo... y lo que les queda!!!!
 
Copyright 2009 PASEO EN VERSO . Powered by Blogger
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Wordpress by Wpthemescreator