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"Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol- en verano- y se calla". A. González.



En esa tranquilidad os invito a acompañarme en este paseo literario que todos juntos vamos creando.







jueves, 18 de febrero de 2010

MACHADO EN LA FRONTERA Homenaje a Machado

LUIS GARCÍA MONTERO
Machado en la frontera
LUIS GARCÍA MONTERO 21/02/2009

Antonio Machado murió hace 70 años, en una habitación del hotel Bougnol-Quintana de Colliure. Cuando Rafael Alberti oyó la noticia por la radio, aunque Madrid luchaba todavía contra el ejército franquista, supo que la guerra había terminado. La muerte del poeta tardó poco en simbolizar la derrota de la República y la dignidad de un proyecto cívico que se había atrevido a proponer para España una sociedad laica, democrática y partidaria de unos modestos amparos sociales. Escritores exiliados como José Bergamín, Francisco Ayala o Arturo Serrano Plaja publicaron páginas conmovidas sobre la significación del poeta en los destinos nacionales. 20 años después de su muerte, otra generación de jóvenes se reunió en Colliure para asumir la voluntad cívica y literaria de luchar por un país libre. Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald se fotografiaron junto a la tumba de Machado. Se trata de una imagen tan famosa como la de los poetas de la generación del 27 en el homenaje a Góngora del Ateneo de Sevilla.
El escritor Corpus Barga recordó en un magnífico artículo la llegada de Machado a Colliure. Escribió ese artículo porque Melchor Fernández Almagro había escrito otro afirmando que el poeta se vio en sus últimos días abandonado por la República. No era verdad. El propio Corpus Barga, con acreditaciones oficiales, lo acompañó hasta Francia y buscó acomodo en Colliure para él y una parte de su familia. No hizo falta inventar nada, la realidad se convirtió pronto en leyenda. Después de morir el poeta, su hermano José encontró en el bolsillo de su gabán un último verso: "estos días azules y este sol de la infancia". La llegada a un pueblo del Mediterráneo francés le había recordado la luz de Sevilla. Cuenta Corpus Barga que Machado, lentamente y con ayuda de su bastón, pudo caminar el trayecto que iba de la estación de ferrocarril al hotel Bougnol-Quintana. Pero a Ana Ruiz, la madre del poeta, tuvo que llevarla en brazos. Desorientada por la edad, el viaje y la derrota, le murmuró al oído una pregunta: "¿cuándo llegamos a Sevilla?".
Hay otra fecha que a mí me parece incluso más significativa que la muerte de Machado. Se trata del 27 de enero de 1939, el día en el que cruzó la frontera. También al cuidado del Gobierno, el poeta había salido de Madrid, en noviembre del 36, cuando la ciudad parecía condenada al asalto de los militares rebeldes. Después de vivir parte de la guerra en Rocafort, un pueblo valenciano, se trasladó a Barcelona y, al final, pasó a Francia envuelto en el peregrinaje multitudinario de los republicanos vencidos. Al llegar a la frontera, Corpus Barga tuvo que enseñar sus documentos oficiales y explicar quién era Antonio Machado para que la policía no lo condujese a un campo de concentración. Esa era la norma con respecto a los españoles exiliados.

Fue el momento en el que el poeta se vio obligado a separarse de su pueblo. Se trata de algo más que de una simple frase hecha, porque la unión del trabajo y la cultura había sido el sueño cívico de Machado y el lema de la España progresista que desembocó en la II República. Desde la Institución Libre de Enseñanza hasta las Misiones Pedagógicas de la República, el empeño del país que Machado representaba había perseguido la unidad cívica de trabajadores y cultura que se rompió por culpa de un levantamiento militar. Hoy las cosas habría que plantearlas con otro vocabulario, porque el mundo ha cambiado. Pero el mejor homenaje que podemos ofrecer a Machado es intentar buscarle una raíz social y humana a la economía. Ante la nueva crisis del capitalismo, sólo el sometimiento decidido de la economía a la dignidad humana puede asegurar la paz y la herencia de nuestros mejores sueños.

6 comentarios:

Marian dijo...

El 22 de febrero se conmemora el 71 aniversario de la muerte de Antonio Machado. ESte año, con el nuevo temario de la PAEG nos hemos quedado privados de poesía, y en particular, de poder disfrutar de Don Antonio.
García Montero el año pasado por estas fechas publicaba este artículo que os facilito para que recordemos estos momentos.


"Machado duerme en Collioure

Bastaron tres pasos fuera de España

Para que el cielo para él se nublara

Se sentó en estos campos

Y cerró los ojos para siempre "

Atry dijo...

Es interesante, nunca viene mal saber sobre algo más,(aunque sea historia) pero me da la sensación de que de homenaje no tiene mucho, porque es casi todo historia, alfinal intenta incitarnos a ofrecerle un homenaje basado en la economia, pero ya esta.

Atry dijo...

Vale, olvidad lo del homenaje, es que es tarde y lei mal xD.

Alejandro dijo...

Quevedo nos escribió hace mucho que éramos un gigante con los pies de barro, un largo tiempo más tarde la generación del 98 soplo con amor sobre ese barro y lo convirtió en arcilla, pero la estupidez que caracteriza el totalitarismo destruyo la quebradiza, por aquella fechas, cerámica.
La guerra acrecentó la brecha entre "las españas". Como nos escribe Machado, "una te ha de helar el corazón".
Se podría decir que esa brecha ya no esta tan clara, que los años(pocos)y la evolución de nuestro país, han ido tapando la grieta.
Pero me preocupa intuir que no ha sido la cordialidad y el pensamiento lo que ha cerrado nuestras diferencias, la ignorancia y la facilidad casual y actual de vivir se ha sentado en su lugar, por lo menos nuestra, mi generación no lee los poemas que "nos hacen ir ligeros de equipaje".
No nos olvidemos que Antonio Machado no solo escribió para apoyar a una ideología política, también escribió para despertar la mente española. Como otros de su generación, me obligo a destacar a Unamuno y a Alberti.
Y me entristece ver que nos estamos durmiendo no bien habíamos despertado.

Si aún quedan oasis en la arena que lean, espero que entiendan y no se molesten;
"La estupidez no se ha ido,
Nadie sabe como vino".

Anónimo dijo...

¡Cuánta razón llevas, Alejandro¡ Brillantes tus palabras.

Anónimo dijo...

bonitos versos para explicar algo tan dificil.
a y e

 
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