
Ellos tienen razón:
esa felicidad al menos
con mayúscula no existe.
Ah, pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad.
Después de la alegría
viene la soledad
después de la plenitud
viene la soledad
después del amor
viene la soledad.
Ya sé que es una pobre deformación,
pero lo cierto es
que en ese durable minuto
uno se siente solo en el mundo.
Sin asideros,
sin pretextos,
sin abrazos,
sin rencores,
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo,
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.
Los datos objetivos son como sigue.
Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos,
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios,
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos,
claro que la soledad no viene sola.
Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades,
e verá un largo y compacto imposible,
un sencillo respeto por terceros o cuartos,
ese percance de ser buena gente.
Después de la alegría,
después de la plenitud,
después del amor,
viene la soledad.
Conforme,
pero qué vendrá
después de la soledad.
A veces no me siento tan solo
si imagino,mejor dicho,
si sé que mas allá de mi soledad
y de la tuya,
otra vez estás vos,
aunque sea preguntándote
a solas qué vendrá
después de la soledad.
Mario Benedetti ( fallecía el 17 de mayo de 2009 y hoy le recordamos cada uno en nuestras Soledades).